La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos publicada en noviembre de 2025 consolida el cambio hacia una economía global hermanada con la seguridad para convertirla en un campo de batalla geopolítica.
En el documento difundido en noviembre 2025, se abordan los recursos estratégicos, las relaciones económicas internacionales y las infraestructuras logísticas críticas como vectores de poder nacional.
Sin ambigüedades, abandona la visión liberal de la globalización como pensamiento dominante post Guerra Fría en favor de una lógica estratégica, competitiva y territorializada; es decir, donde flujos, nodos y cuellos de botella importan tanto como ejércitos y alianzas.
Política comercial: del libre comercio a la coerción estratégica
Una de las bases conceptuales del documento es que la apertura irrestricta de mercados no solo fracasó en generar convergencia política, sino que erosionó la base industrial, debilitó a la clase media y creó dependencias peligrosas.
De esta manera, con el objetivo de establecer el comercio como un instrumento de poder estatal, se enfoca en los déficits comerciales, el dumping y los subsidios estatales como amenazas a la seguridad nacional. Por lo que aranceles, acuerdos recíprocos y restricciones selectivas dejarán de ser excepciones, para pasar a constituirse en herramientas normales de política estratégica.
Esta vinculación clave entre comercio y alianzas implicaría que el acceso privilegiado al mercado estadounidense se condiciona al alineamiento político, militar y tecnológico. El mensaje es claro: la interdependencia económica ya no es neutral; es jerárquica y negociada desde el poder.
Recursos estratégicos: soberanía material en un mundo fragmentado
La nueva Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense apunta a que el país deje de depender de actores externos para abastecerse de minerales críticos, tierras raras, energía, componentes industriales o tecnologías esenciales para su defensa y su economía. Con ese propósito, aborda distintas propuestas:
- Reindustrialización
- Relocalización de cadenas de suministro
- Expansión de la producción energética doméstica
- Acuerdos selectivos con países aliados para el desarrollo conjunto de recursos
En este ámbito, la energía es tratada como un activo geopolítico: no sólo como motor de crecimiento interno, sino como instrumento de influencia externa, capaz de fortalecer alianzas y debilitar adversarios. El rechazo a políticas climáticas restrictivas se inscribe en esta lógica: cualquier transición que comprometa la autonomía estratégica es vista como un riesgo.
Regiones como América Latina y África aparecen como espacios clave para asegurar recursos, aunque bajo una lógica claramente competitiva: desarrollo conjunto con aliados y exclusión explícita de potencias rivales. Esto es una referencia clara a China, poniendo a los citados continentes en la disyuntiva de tener que elegir entre el gigante norteamericano y el asiático.
Infraestructuras logísticas clave: el poder de los nodos y los chokepoints
Aunque menos explícito en el documento, pero fundamental desde lo geopolítico, es el tema de las infraestructuras logísticas críticas. Aunque no enumera activos específicos como el Canal de Panamá o el Canal de Suez, los incorpora de forma sistemática mediante conceptos como:
- Crucial sea lanes
- Chokepoints
- Key strategic locations
- Libertad de navegación
El control directo o indirecto de rutas marítimas, estrechos, puertos y canales es una fuente central de poder económico y militar. En Asia, se subraya que un tercio del comercio marítimo mundial transita por el Mar del Sur de China, y que permitir su control por una potencia rival equivaldría a aceptar la imposición de peajes, restricciones o cierres arbitrarios del comercio global.
En Medio Oriente, la insistencia en mantener abiertos el Estrecho de Ormuz, el Mar Rojo y las rutas energéticas conecta directamente con la seguridad del sistema logístico que desemboca en el Canal de Suez. En el hemisferio occidental, el énfasis en impedir que actores extra-regionales controlen activos estratégicos y en proteger puntos geográficos clave remite de manera implícita a infraestructuras como el Canal de Panamá.
En esa línea, muestra una preocupación creciente por puertos, corredores logísticos y redes digitales construidas o financiadas por China. El gobierno estadounidense se propone revertir esa presencia mediante presión diplomática, incentivos financieros y exclusión tecnológica, dejando claro que la neutralidad de la infraestructura global ya no se da por sentada.
Relaciones económicas internacionales: bloques, competencia y jerarquía
En este marco, las relaciones económicas internacionales se redefinen como una competencia sistémica entre bloques. China es presentada como el principal rival, no solo por su poder militar, sino por su capacidad de influenciar cadenas de suministro, financiar infraestructura y proyectar hegemonía económica en el Sur Global.
Estados Unidos propone responder mediante la consolidación de un bloque económico-tecnológico alineado, que integre aliados bajo reglas comunes en comercio, finanzas, estándares y tecnología. El dólar, los mercados financieros y el acceso al capital estadounidense son vistos como correctivos geopolíticos.
La ayuda exterior tradicional pierde protagonismo frente a un enfoque de inversión estratégica, siendo el recupero de esa inversión no sólo económico sino también político.
Reordenar la globalización
Como primera conclusión, la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 de Estados Unidos articula una visión donde la economía global es el campo de batalla; quedando el comercio subordinado al poder, los recursos naturales convertidos en objetivos estratégicos, las infraestructuras logísticas en activos geopolíticos, y las relaciones económicas internacionales organizadas en torno a jerarquías y alineamientos.
La interdependencia ya no es sinónimo de estabilidad, sino un espacio de disputa permanente donde quien controla los flujos controla el poder.
Nota publicada en Diciembre 2025 en el Portal Trade News, de Argentina (click aquí para ver).
Por Lic. Gino Baldissare
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