El microsatélite Atenea y la proyección internacional de Argentina en el sector espacial

El 1° de abril de 2026 partió la misión Artemis II de la NASA, marcando el regreso tripulado de la humanidad a la órbita lunar tras más de 50 años.

A bordo del cohete SLS y la nave Orion también partió, como carga secundaria, el microsatélite argentino Atenea, desarrollado íntegramente en el país bajo liderazgo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).

Este desarrollo no sólo representa un hito científico-tecnológico para Argentina, sino también otro caso paradigmático de comercio internacional de alto valor agregado en la nueva economía espacial. Por eso es oportuno detenernos brevemente en su concepto, y en lo que significa en términos de nuestra proyección internacional y Marca País.

El Atenea

En el contexto de la misión Artemis II, es el único desarrollo latinoamericano incluido en la selección de cuatro CubeSats internacionales, junto a Alemania, Arabia Saudita y Corea del Sur.

Mientras se escriben estas líneas, el artefacto ya se encuentra liberado en el espacio, y recopila datos sobre radiación bajo distintos blindajes. Medirá además el espectro de radiación, obtendrá información GPS por encima de la constelación satelital y validará enlaces de comunicación de largo alcance (hasta 70.000 km). Los datos se recibirán en las estaciones argentinas de Córdoba y Tolhuin (Tierra del Fuego), garantizando soberanía en el procesamiento de información.

Cooperación internacional Argentina-EEUU

La base institucional es el acuerdo estratégico bilateral entre la NASA y la CONAE, firmado el 20 de mayo de 2025, que formalizó la integración de Atenea como carga secundaria de Artemis II. Este convenio se integra a relación de larga data (cooperación desde los años 90) y a los Acuerdos Artemis firmados por Argentina en 2023, que establecen principios para la exploración y uso pacífico del espacio.

A cambio de aportar el CubeSat Atenea, Argentina accede a un entorno de prueba de espacio profundo que ningún país latinoamericano podría replicar de forma independiente. Este intercambio fortalece la posición negociadora del país en futuros contratos espaciales y en foros multilaterales.

Exportación del capital humano argentino

Atenea fue concebido, diseñado y construido en Argentina por un consorcio liderado por CONAE e integrado por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FIUBA), el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa VENG S.A.

Este talento nacional constituye una exportación intangible de alto valor. Profesionales argentinos, formados en universidades públicas, lograron elevar el Nivel de Madurez Tecnológica (TRL) de plataformas CubeSat nacionales, validando procesos ágiles de ensamblaje, integración y prueba (AIT).

El resultado es doble: retención de talento (se evita la fuga de cerebros al generar proyectos dentro del país) y proyección internacional (los ingenieros que viajaron a Kennedy Space Center en 2025 para la entrega y recepción del satélite actúan como embajadores tecnológicos).

Exportación física del artefacto hacia Estados Unidos

En septiembre de 2025, Atenea completó su integración final en el Centro Espacial Teófilo Tabanera (Córdoba) y fue enviado al Kennedy Space Center (KSC) en Florida para su acoplamiento al adaptador del SLS. Se trata de una exportación de un bien de capital de alta tecnología, diseñado y fabricado en Argentina, que ingresa al ecosistema industrial estadounidense como carga certificada para una misión de la NASA.

Aunque el valor monetario unitario es modesto (CubeSats de este tipo rondan los cientos de miles de dólares), su importancia radica en la cadena de valor: componentes COTS (Commercial Off-The-Shelf) nacionales, mano de obra calificada y know-how de integración. Esta operación abre puertas a futuras exportaciones de satélites, subsistemas o servicios de AIT a agencias espaciales o empresas privadas del sector New Space.

La “exportación” del satélite al espacio exterior

El despliegue de Atenea a unos 70.000 km de la Tierra representa la fase más simbólica y estratégica: la inserción de tecnología argentina en el espacio profundo como bien común internacional. El microsatélite opera en un entorno de radiación y distancia sin precedentes para un desarrollo nacional, validando tecnologías críticas para misiones cislunares y GEO.

Desde el punto del posicionamiento internacional y Marca País, esta “exportación al espacio” genera externalidades muy positivas:

  • Atrae inversión extranjera en el creciente sector espacial nacional.
  • Posicionamiento en la cadena global de valor del New Space (mercado proyectado en cientos de miles de millones de dólares).
  • Potencial de licencias, datos compartidos y contratos futuros con NASA u otros socios.

Los términos CubeSat y microsatélite

CubeSat es un término genérico ampliamente utilizado, pero con un significado bastante preciso. Es un estándar internacional de diseño de satélites pequeños, creado en 1999 por la Universidad Politécnica Estatal de California y Stanford.

La unidad básica es el 1U, equivalente a un cubo de 10 cm × 10 cm × 10 cm, con un peso máximo de unos 1,33 kg por unidad. Se pueden combinar varias unidades: 2U, 3U, 6U, 12U, etc. Por eso se habla de “nU CubeSat”.

Sin embargo, no es exactamente sinónimo de «microsatélite», aunque en el lenguaje cotidiano muchas veces se usen de forma intercambiable.

  • CubeSat: se refiere específicamente al formato estandarizado (cúbico, modular, con dimensiones fijas basadas en el 1U). Casi todos los CubeSats son nanosatélites (1-10 kg), aunque los más grandes (12U o más) pueden rozar o entrar en el rango de microsatélites.
  • Microsatélite: es una clasificación por masa, generalmente entre 10 kg y 100 kg. No necesariamente sigue el estándar cúbico CubeSat; puede tener cualquier forma y suele ser más complejo y caro.

En el caso de Atenea, se trata de un 12U CubeSat (es decir, aproximadamente 30 × 20 × 20 cm y unos 15 kg). Esto lo ubica en el rango de los satélites más grandes dentro de la categoría CubeSat, y al mismo tiempo, por masa, puede ser considerado un microsatélite (y no un nanosatélite).

La participación de Atenea en Artemis II ilustra cómo la diplomacia científica y el desarrollo tecnológico pueden traducirse en ventajas concretas de comercio internacional.

No se trata solo de un satélite: es un paquete integrado de cooperación bilateral, exportación de servicios de ingeniería, exportación física de un bien de alto valor y proyección estratégica al espacio.

 

Nota publicada en Abril 2026 en el Portal Trade News, de Argentina (click aquí para ver).

Por Lic. Gino Baldissare

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